viernes, 29 de febrero de 2008
"LA TRINIDAD DELIBERÓ..," -ROSENIUS-
"Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, varón y hembra los creó". - Génesis 1.26-27
Notemos en primer lugar que el Señor dice: "Hagamos al hombre". Aquí se dá a entender que hubo una deliberación. El Señor no dijo: "Quiero hacer al hombre"; tampoco dice; "Que la tierra produzca al hombre", sino que dijo: "HAGAMOS AL HOMBRE" .-
La creación de los otros seres no fue hecha con una deliberación previa, sino por medio de una orden del Todopoderoso. Pero cuando Dios quiso crear al hombre, si hubo una deliberación. ¿Y con quién deliberó Dios? Sin duda fueron las tres Personas de la Santa Trinidad las que deliberaron. Iba a ser creado el ser que no solamente tendría cuerpo e instinto, como los animales, sino además un alma inmortal, proveniente del propio Espíritu de Dios; y sería creado para vivir en comunión con Dios, eternamente. El Señor dijo:"Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza".-
Pero además, cuando Dios en su omnisciencia previó la desobediencia y toda la corrupción y el desastre que acarrearía, no por eso quiso dejar de crearnos. Por eso deliberó sobre ello, y el Hijo, la Palabra eterna, se ofreció para ser nuestro Salvador. Cuando el Hijo dijo: "Estoy dispuesto a dar mi vida para rescatar a los seres humanos", el Padre creador dijo: "Entonces ¡hagamos al hombre!" Esa deliberaciòn fué hecha mucho antes de la creación, porque el apóstol Pablo dice: "Nos escogió en Cristo antes de la fundación del mundo". Y cuando Pedro habla de Cristo dice: "Dios, manifestado en carne para la salvación de los hombres, detinado para ello antes de la fundación del mundo".-
Leemos en el libro de Génesis que el Espíritu de Dios, al relatarnos la creación ha querido hacernos notar esta deliberación previa , que incluye la REDENCIÓN.-
jueves, 28 de febrero de 2008
"BAUTIZADOS EN SU MUERTE" -ROSENIUS-
"Todos lo que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte" Romanos 6.3
La muerte de Cristo en el Gólgota es también la muerte de todos los que hemos sido bautizados. Todos los bautizados recibimos los beneficios de esa muerte. A los cristianos se nos adjudican los méritos de la muerte de Cristo, o sea, todos los beneficios y tesoros del reino de Dios.-
La unión que nuestro bautismo tiene con la muerte de Cristo también tiene otra consecuencia: Desde el momento que somos bautizados, estamos llamados a rechazar nuestra vieja naturaleza pecaminosa. Ya no estamos sin rumbo en la vida, al servicio de la injusticia, sino que vivimos para Dios, y cada día morimos más y más para la maldad. Y así como Cristo se entregó en ofrenda voluntaria a Dios, también nosotros estamos llamados desde el bautismo a consagrar nuestras vidas, AGRADÁNDOLE. El apóstol nos exhora: "Presentáos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y presentad vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia".-
Al ser bautizados hemos sido revestidos con la justicia de Cristo."El pecado no se enseñoreará más de nosotros, pues no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia". "Ahora que hemos sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenemos el fruto de la santificación y la vida eterna es nuestra meta" Pero tal vez no tengas ganas de hacer morir la carne; quizás te sientas mucho mejor siriviendo al pecado. En ese caso, no necesitas reprimir tus deseos pecaminosos, ni negarte a ti mismo para seguir en pos de Cristo. Nadie te obliga a servir a Cristo contra tu voluntad, y por supuesto, para la carne es más fácil y agradable pecar, pero el fin es terrible.-
Jesús nos previene, para que no seamos como ese hombre que comenzó a edificar una casa sin calcular los gastos, y no la pudo terminar (Lucas 14.28-33). Es necesario pensar bien antes de comprometerse con Cristo, pero sin duda, ¡vale la pena!
lunes, 25 de febrero de 2008
"LA SANTIFICACIÓN" -ROSENIUS- (Continuación)
"Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin la vida eterna". Romanos 6.22
Gracias a Cristo Jesús, eres libre de la culpa y la condenación del pecado. Solamente tienes que creerlo, pues "por gracia somos salvos, por medio de la fe". Ya no tienes que ocuparte de justificarte ante Dios. Lo más difícil ya está hecho. Siendo así las cosas, entonces con gratitud a Dios ocúpate de lo que sí estás llamado a ocuparte: ¡Seguir a Cristo! Pon todo empeño en parecerte más y más a Él, renovándote a imagen del que te ha redimido, rescatado y librado. Sigue el ejemplo de tu Maestro Jesús todos los días; odia lo que Él odia, y ama lo que Él ama; vive como Él, y anda por la vida como Él anduvo.-
Jesús estaba tan unido a su Padre celestial, que eran uno. Él amaba a Dios de todo corazón, y amaba a toda la gente. Su "comida" era hacer la voluntad de su Padre celestial. Por eso, tú también vive unido a tu Padre celestial; ámalo de todo corazón, y ama a tu prójimo. Esfuérzate y sé fiel en hacer lo que Dios espera de tí, y sirve a los demás y no seas egoísta.-
Como Hijo de Dios, eres templo del Espíritu Santo. El mismo Espíritu que mora en Él, mora en tí. No lo expulses, ni lo entristezcas con rebeldías y desobediencias cuando te exhorta, no utilices malas palabras, y evita todo tipo de pecado. No destruyas el templo de Dios con excesos y abusos de la carne, ni lo contamines con inmoralidad sexual. Más bien lucha contra los malos deseos, y soporta con paciencia tus sufrimientos y trabajos.-
Cristo proclamó la verdad, aunque le costó la vida. ¡Proclama también tú la verdad! ¡Dile a otros lo que Cristo es y ha hecho por nosotros! Aunque algunas personas te desprecien por lo que digas, aunque tengas que perder bienes, reputación, y aún la vida....no dejes de confesar la verdad con amor y firmeza, como lo hizo Jesús. Jesucristo siempre estuvo conforme con la voluntad de Dios. También tú trata de aceptarla con agrado, y en lugar de murmurar y quejarte, recuerda que tienes la gracia de Dios, y CON ESO BASTA.-
viernes, 22 de febrero de 2008
"LA SANTIFICACIÓN" -ROSENIUS-
"Más ahora que hebéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin la vida eterna".- Romanos 6.22
Aunque suene extraño, no todos debieran esforzarse por ser más "santos". Es que primero hay que ser librado de la condenación del pecado, y poder decir: "¡Bendito sea el Señor! Soy libre, estoy justificado, ante su presencia soy puro y santo gracias a la sangre de Jesucristo". que está preocupada por su salvación, primero tiene que buscar la liberación del pecado, la seguridad del perdón y la salvación por la fe. Después vendrá el fruto de la santificación.-
Si piensas que te puedes librar del pecado por medio de tus esfuerzos para santificarte a ti mismo, todavía estás en tinieblas. El apóstol dice claramente que, en primer lugar, sus oyentes "han sido libertados del pecado", y después "tienen el fruto de la santificación". Eso nos recuerda lo que dijo Jesús:"Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mi".
Debemos aprender que nuestra liberacíón del pecado es un hecho delante de Dios, mientras que la santificación en nosotros aún no es perfecta.-
De la liberación del pecado Dios dice; "Fuisteis libertados" Pero de la santificación dice:"Tenéis por vuestro fruto la santificación".-
La justicia que vale ante Dios, con todo lo que implica: La libertad del pecado, de la ley, del castigo, de la condenación eterna....todo eso podemos darlo por hecho, pues existe realmente para nosotros, gracias a la obra de Cristo. Pero la santificación, la obra del Espíritu Santo en nosotros, con todo lo que abarca: La fe, el amor, la adoración....todo eso es algo en proceso, que será perfecto recién en el cielo.-
No debemos considerar algo que sucederá, como si ya ha sucedido; ni tampoco dudar de algo que ya sucedió. Tenemos que prestar muchas atención a las palabras que el Espíritu Santo utiliza en la Biblia, Y NO CAMBIARLAS.-
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